Por Irma Marisol Blanco

A lo largo de varias décadas se ha tomado en cuenta las diferencias que existen entre los países del mundo según su desarrollo y nos ha llevado a la profundización del estudio de cómo se mueven las cosas más allá de nuestras fronteras, para comprender la relación del resto de los pueblos con nuestra propia realidad, las cuales no son por pura casualidad.

La influencia del entorno físico sobre las naciones, instituciones políticas y las relaciones entre ellos, tomando en cuenta el comportamiento político humano, la cual es una actividad guiada de forma ideológica, donde se ejerce el poder y nace la necesidad de organizar.

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En la actualidad la integración de los pueblos suramericanos y latinoamericanos ha dado un vuelco a todas estas acotaciones  como es la dominación por parte de un grupo minoritario o sujeto único, y el intento de los países que se consideran dueños de los pueblos, de implantar el capitalismo como única salida a las crisis que enfrentamos todos en nuestros tiempos, por  los avances tecnológicos, el control de los recursos naturales, la destrucción del planeta, generando aumento de la pobreza  y la intervención del Estado en el desarrollo económico de las naciones; llevándonos a analizar el tipo de Estado que rige en la actualidad, conocido como neoliberal, ya que apoya totalmente al sistema capitalista que beneficia a una minoría con la distribución injusta de los bienes.

Cabe destacar que la unión de los países suramericanos, se ha dado a la tarea del rescate de los valores, sociales, morales y económicos en búsqueda del progreso y democratización de los recursos por medio de la inclusión social, a pesar de la guerra no convencional que atraviesan pueblos del mundo por la ambición de poder de los países europeos y norteamericanos.

Los medios de comunicación conformados por los grandes emporios de las transnacionales, juegan un lugar importante en lo que se refiere a la difusión del mensaje que se les lleva a los habitantes del planeta, los cuales fabrican desde conflictos internos en un país como sucede este momento con Venezuela, donde quieren hacer ver que existe una situación de guerra civil, hambre, pobreza extrema, que tiene al país en  una situación crítica, para llamar a la ocupación militar por parte de Estados Unidos, hasta grandes ataques terroristas como los acontecidos en diferentes partes del mundo en estos últimos años;  causando con estas informaciones miedo, ansiedad, odio, rabia, entre otros sentimientos negativos que obligan a los ciudadanos a quererse aniquilar entre ellos, como lo comentan en el artículo del proyecto IIRSA.

El ansia de poder ha provocado la lucha entre grupos, tanto los  tienen diferentes intereses, como los que tienen las mismas tendencias que compiten por comportamientos y motivos similares, generando comentarios que llevan a la difamación del contrario, hasta la destrucción moral y económica de su oponente político o empresarial, como se señala en el reportaje del agonismo y la destructividad de los pueblos.

Mientras por una parte del mundo se crean mecanismos de guerra mediática a través, de la prensa, la radio, la televisión y medios virtuales, que atacan nuestra patria a nivel mundial, por otro lado tenemos a los medios comunitarios y alternativos dando la batalla comunicacional para mostrar al mundo lo que si se está haciendo en socialismo, los logros a nivel de educación, reducción de la pobreza extrema, la lucha contra la guerra económica que tanto afecta a todos los venezolanos principalmente a los de bajos recursos.

Los pueblos seguirán buscando la protección de sus recursos, el rescate de los espacios criminalmente explotados  hasta matar los campos productivos, y la recuperación de su independencia económica que lamentablemente aún se encuentra en manos de los que con falsas promesas y cuentos de caminos ofrecen el capitalismo como la única salida hacia el progreso de un país y su pueblo, y muchos actualmente se encuentran sumergidos peligrosamente en su corriente sin independencia, sin identidad monetaria propia y corriendo el peligro de ser devorados por los que se creen dueños del mundo.

Debemos crear nuevos mecanismos para hacer despertar a los territorios  que aún se encuentran en el letargo del sueño del capitalismo como único camino hacia el progreso común e individual de un país.

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