Por Beiker Diaz

puebvlo-despiertoActualmente vivimos en un mundo desinformado, aunque pensemos que la información que recibimos es verdadera no lo es,  no todo lo que dicen los medios es cierto, debemos tomar en cuenta que la comunicación a nivel mundial ha venido decayendo, aunque los avances tecnológicos nos han permitido llegar hasta los lugares más remotos, es difícil que obtengamos información veraz y de primera mano.

Las redes sociales muchos la percibimos como un gran logro tecnológico pero la verdad es que muy pocos conocen que es una moneda, tiene dos caras, una buena y una mala, podemos mantenernos informados a través de ellas pero la pregunta es ¿lo hacemos de la manera adecuada?, los usuarios que manejan las redes sociales tienden a tergiversar y manipular la información, este es el lado malo de las redes, el mal uso que los usuarios les dan.

Cabe destacar que no solo es culpa de los usuarios que manipulan la información, sino también es responsabilidad de los dueños de las empresas de telecomunicaciones que asumen la agenda con intereses de la élite financiera y habitual. Crean ideologías basadas en lo que ellos quieren que las personas hablen, hagan o piensen.

Ejemplo de esto son los estilos de vida ajenos a los nuestros, se enfrascan en vender, en crear personas enajenadas y manipuladas, utilizan la comunicación y los medios por los cuales se es posible llevar a cabo el tema comunicacional solo para funcionar como una aguja y de esta manera inyectarnos la información ya manipulada.

Evitemos seguir siendo manipulados comunicacionalmente. El pueblo necesita un periodismo de armonía, de paz, de solidaridad,  un periodismo que logre elevar sus voces. Hegemónicamente hablando son el mercadeo y los consumidores los responsables de generar y  producir ingresos y servicios para las élites financieras y habituales.

Los pueblos deben trabajar para producir y de esta manera generar ingresos y servicios para las multinacionales que hay habitan, mientras estas élites dominantes se hacen ricas con más rapidez los pueblos trabajan con mayor esfuerzo para así algún día lograr tener una mejor calidad de vida.

Si se relaciona este análisis sobre la  reconstrucción situacional del mundo internacional a nivel comunicacional, los retos y desafíos, el agonismo y la destructividad de los pueblos o cuando se busca el poder ilimitado de las trasnacionales y lo hegemónico y contra-hegemónico de la noticia internacional con la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional SudAmericana (IIRSA) sabiendo que esto es un conjunto de más de 500 proyectos organizados en diez Ejes de Integración y Desarrollo (EID), se puede decir que los pueblos del mundo deben constituir una  acción dialógica cooperativa y solidaria para la seguridad de las naciones. Los pueblos  del sur deben actuar en lo contra-hegemónico cooperar y ayudar a  todos los pueblos.

Si se llevasen a cabo estos 500 proyectos comprendidos en estos diez ejes de integración basándose en las voces de los pueblos, se puede llegar a obtener cooperación entre naciones, aunque se busquen eliminar las ”barreras” como lo especifica esta noticia, ojala se hablara sobre esas ”barreras”  comunicacionales, esas ”barreras”  entre los pueblos informados y desinformados o simplemente esas ”barreras”  que hoy en día tenemos para poder expresarnos libremente en algunas naciones, pero no, en este proyecto IIRSA  se habla sobre esas “barreras” naturales que impiden la libre circulación de las mercancías entre las diferentes “islas” que compondrían la región.  Quizás es un buen avance a nivel económico-social, pero con 75.000 millones de dólares se pudieran hacer otras obras que de verdad beneficien al pueblo.

La realidad de estos proyectos es que el valor de la naturaleza está dirigida directamente al mercado y no a los servicios ambientales ni a su importancia cultural, con esto hacemos referencia nuevamente al egoísmo por parte de las grandes élites, a las cuales les encanta llenar sus bolsillos de dinero sin importarle los bienes nacionales o patrimonios culturales, mucho menos el trabajo forzado que realizan los pueblos (engañados y manipulados) para satisfacer las necesidades egoístas de estas élites.

Los proyectos anteriores planteados por el proyecto IIRSA han implicado una movilización importante de los pueblos originarios, y de campesinos merced al aumento de la concentración de la tierra y el desplazamiento de las producciones ineficientes.

Hace falta en la actualidad un proyecto de organización participativa entre las naciones, cuya función sea la de consolidar la unión entre los pueblos, una organización desde abajo con los pueblos y para los pueblos para que de esta manera conserven la cultura, la vida y la ciudadanía, nada de dejarse invadir por las grandes élites ansiosas de poder y de generar trabajo forzado a las personas de bajos recursos. El llamado es a conservar esa identidad y sentido de pertenecía para con sus bienes nacionales.

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