Por Ulises Briceño

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Diariamente, los medios de comunicación, radio, televisión y prensa bombardean a los individuos de una misma sociedad con noticias NO analizadas en profundidad. Sus grandes titulares son un abre boca engañoso para quienes deciden ¿informarse? La información no está escondida, simplemente NO INFORMAN.

Aunque siempre ha sido así, ahora el descaro de los dueños de las grandes agencias mediáticas no se esconde. Si hablamos de medios internacionales, es lo mismo, desde siempre dicen cumplir con una agenda, la cual busca satisfacer sus propios intereses, pues nunca les ha interesado la opinión de los que menos tienen, de los que siempre han vivido oprimidos, y, se han vuelto conformistas de  lo que leen o lo que le dicen dichos medios.

Cuando se trata de una noticia internacional, hay que estudiar con profundidad de que manera afecta la existencia de otros pueblos, porque sus principales actores siempre buscan es apoderarse y usurpar con el fin de saquear bienes que no les pertenecen.

Bien lo dice el artículo sobre el IIRSA, los magnates se disfrazan de corderos para invisibilizar pueblos ya existentes, y, “organizar su espacio geográfico para apoderarse de todo”, inclusive bienes que les son atribuidos por la propia naturaleza, tal es el caso del agua.

A los pueblos no se les ha dado ni siquiera la posibilidad de lucha, de demostrar su capacidad de innovación, de que son capaces de tomar decisiones. Los pueblos deben ser soberanos, y, sus recursos respetados, pues poseen una identidad histórica y cultural.

El sistema mundo actual continúa infectado por los intereses del norte, para ellos solo importa el mercado y el consumidor, las grandes élites se llenan los bolsillos a través de la acumulación de capital, y, algo que viene avanzado llevándose todo a su paso, la tecnología.

Entonces, es importante decir que los socios colaboradores de dicha iniciativa para la integración, entiéndase IIRSA, constituyen trasnacionales, y, multinacionales desde siempre ostentosas, sed de poder, lo importante es mantenerse en medio de esa sed globalizada y despiadada, saqueando grandes espacios territoriales.

Como ciudadano común, siempre he manifestado acerca de la necesidad de medios de comunicación no alienados ni viciados, donde pueda opinar acerca de este sistema embrutecido, y capitalista, donde no tenga que dar explicación a ningún líder, jefe o magnate, y, donde a viva voz pueda concentrar muchísima gente para que el mundo se entere de cuál es nuestra real posición, económica, cultural, tecnológica y sobre todo histórica.

El capitalismo siempre se ha comportado de manera similar a la globalización, nos enceguecen, nos instan a comprar, sin de verdad tener necesidades, somos títeres del capitalismo, no hacemos nada para evitarlo, no hay organización.

¿En qué lado del planeta nos encontramos?, ¿en la periferia, o somos de la semiperiferia?

Igual nos roban, nos despojan, sobre todos los recursos por los que en determinado momento podemos cambiar nuestra calidad de vida. Nos engañan, nos seducen, nos degradan. Somos afectados en nuestras necesidades reales.

Los pueblos se alinean para producir conciencia y acción política, tienen expectativas, opacadas por las grandes trasnacionales. Es imposible una relación “amistosa “entre los pueblos y quienes los humillan, mientras vivamos en este sistema vampirizado por los chupasangres del capitalismo, jamás vamos a ser iguales.

Entonces el gran objetivo de la IIIRSA  no es integrar, o mejor dicho SI, integrar a los pueblos para que se dejen robar sus recursos naturales, bioenergéticos, sobre todo los que van en vías de desarrollo.

Los investigadores sociales y comunicacionales están preparados para implementar cambios impuestos por los países del norte, pero sus sueños son perturbados y destruidos por las decisiones de las élites, que son las que obtienen ganancias sin límites.

Si en determinado momento pudiera existir la posibilidad de diálogo o alianza, los que tienen el poder no dejarán a un lado su afán de conquista, división, manipulación e invasión, apoyando a las clases ultraderechas para continuar desestabilizando, en vez de buscar de verdad un sentido de organización.

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