Por  Joan Hoyer Miranda

Hermanos, Jóvenes Latinoamericanos.

Es joven quien es valiente, rebelde y creyente de la posibilidad de un mundo cuyo sistema sea justo y cuya humanidad sea feliz. Joven es quien sueña un mundo tal y como lo cantó John Lennon. Joven es quien tiene la fuerza y la osadía para luchar por sus ideales.

Latinoamericano es pertenecer a un continente cuyos países tienen en común ancestros, historia, cultura, recursos naturales y energéticos, talentos humanos,  entre muchas otras bendiciones.

Un joven latinoamericano debe conocer la historia de sus pueblos para poder contextualizar la actualidad y así comenzar a entender por qué el mundo no es como quisiéramos que fuese, por qué no somos tan felices como quisiéramos.

Así también, los países latinoamericanos tienen en común realidades, como obedecer al sistema mundial capitalista, el cual se sustenta de la cultura consumista y el que beneficia a las élites de poder, que son muy pocas personas o familias, dueñas de  industrias, compañías y empresas trasnacionales, fundamentalmente bancos, conglomerados mediáticos, productos, bienes y servicios.  Estas élites de poder se han apropiado de importantes territorios latinoamericanos de los cuales explotan recursos naturales, energéticos; materias primas para la elaboración de productos, los que luego nos los venden a precios elevados. Además las trasnacionales violan el equilibrio ecológico y la preservación del ambiente principalmente con industrias y productos contaminantes. La salud también es un negocio, por medio de alimentos  transgénicos y productos de consumo alimenticio en general; productos de aseo y cuidado corporal; la contaminación medio ambiental y hasta los mismos remedios, entre otros, “nos enferman” y así nos venden los medicamentos y servicios hospitalarios. Todo es un negocio en el sistema capitalista, y todo es ganancia y poder para la élites; estas son las que gobiernan a la humanidad, contando también con el poder político el que usan para adaptar en el orden legal la validación de sus procederes comerciales y para poder ejercer control social sobre las naciones.

Las élites de poder también son dueñas de los medios de Comunicación, a través de ellos fomentan la cultura consumista y publicitan sus productos y servicios. Establecen ideologías, valores distorsionados y nos presentan una realidad del mundo manipulada a su conveniencia; fomentando también una cultura de la adversidad y la polémica, que consiste en manteneros divididos y confrontados en diferentes ámbitos y aspectos, manteniéndonos concentrados en eso. Esto corresponde a una estrategia de control social; quienes controlan los destinos de los pueblos saben perfectamente que la mayor amenaza de su sistema capitalista es el despertar de conciencia y la unión de la humanidad. EL poder mediático usa estrategias de manipulación social; en cuanto a la información de los sucesos de actualidad, esta es presentada e interpretada de manera hegemónica, obedeciendo siempre a los intereses de los monopolios de poder mundial.

Es preciso el despertar de conciencia. El sistema al que obedecemos y el que sostenemos, sólo favorece a una minoría, a costa de atropellos, injusticias y abusos en contra de las grandes mayorías de personas y del ecosistema del mundo. Para el despertar de conciencia es necesario contar con medios de información alternativos, buscar espacios en los diferentes medios de comunicación para difundir la actualidad real de nuestras naciones latinoamericanas y de resto del mundo, abordar los problemas que realmente son de nuestro interés y a los que debemos procurar su solución; es decir, elaborar una agenda para y desde los pueblos latinoamericanos.

Una agenda soberana, que se corresponda con nuestros intereses, con información verás e imparcial y no con los intereses de los conglomerados financieros. La soberanía también orientada al respeto a la libertad e independencia de todos; no utilizar los medios de comunicación e información para manipular a las sociedades, ni imponerles necesidades con propósitos comerciales, entre otros.

Una Agenda que propicie la felicidad; paz entre los seres humanos y las naciones y no continuar con la cultura de ataque, adversidad, polémica, oposición y desacuerdos que promueven los conglomerados mediáticos.

Una agenda en la que se valore como potencias a los países que tengan un equilibrio social y económico, que atiendan las necesidades de sus pueblos, que sean ejemplo y aporten al mundo, cuyos ciudadanos y consumidores sean responsables y no se valoren como potencia a países como Estados Unidos, que tienen poder político, económico y militar pero no atienden las necesidades de su pueblo.

Una agenda donde se promueva la paz y la justicia, valores fundamentales para el bienestar de las sociedades, así como la tolerancia, la conciencia y el respeto a las ideas del otro; valores contrarios a los que promueven los medios de comunicación, como la división y confrontación entre las personas y naciones. Los medios de información son violentos, juzgan, atacan y condenan.

Una agenda en donde la madre tierra tenga suma relevancia y por ende su correspondiente espacio para la difusión de conciencia ecológica, de cultura ecológica, de normativas ecológicas, de denuncias a la violación de normativas, leyes y tratados en cuidado del ambiente y los recursos naturales. Para así resguardar nuestro planeta, nuestra existencia misma y la de futuras generaciones.

Es importante que los medios de comunicación e información alternativos, es decir, no pertenecientes a los monopolios de poder, se fortalezcan para seguir expandiéndose e ir ganando audiencia, ya que sólo en estos medios una agenda como la que proponemos podría tener su espacio correspondiente.

Joven latinoamericano, súmate a las voces y miradas de los pueblos, gritemos por justicia y equidad, corramos la voz; busquemos la unión.

hoyer

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